Peldaños del Discipulado Cap. 8, Segunda parte
La laboriosidad y la generosidad

Continuamos con una serie de preguntas.

1) ¿En qué versículo dice que si alguno no quiere trabajar tampoco coma?

2) En 1a. Corintios 15:10 Pablo señala que él había trabajado más que todos los demás apóstoles, pero no él sino la gracia de Dios.
¿Considera que era una afirmación jactanciosa, o sencillamente que era un hecho evidente y bien
conocido?

3) De los adjetivos o frases que figuran a continuación, haga dos columnas, indicando cuáles corresponden al trabajo por nuestras fuerzas y planificación, y cuáles al obrar con la gracia de lo alto y en la voluntad de Dios.
1) Fructífero..
2) Estéril.
3) Glorifica a Dios y no al hombre.
4) Árido.
5) Exigente pero con fuerza interior que nos capacita.
6) Agotador y frustrante.
7) Con conciencia del respaldo del Espíritu Santo.
8) Con fuerza de voluntad y determinación de alcanzar las metas que uno se ha propuesto.
9) Infructuoso.
10) Consciente de que no es uno mismo el que dirige las cosas.
11) Móvil oculto de glorificarse uno mismo.
12) Con reposo interior a pesar del esfuerzo o sacrificio que se está realizando.

La generosidad.-
Incluimos la generosidad como parte del mismo peldaño de la laboriosidad, por estar las dos cosas estrechamente vinculadas, por lo que habremos de comentar más adelante.

“…el generoso pensará generosidades, y por generosidades será exaltado.” Isaías 32:8.
“Hay quienes reparten y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza.”
“El alma generosa será prosperada, y el que saciare, él también será saciado.” Proverbios 11:24-25.

Con qué exactitud la querida Biblia pone los puntitos sobre las íes en todos los aspectos de la vida!
Ninguna como ella para puntualizar con clara y lógica elocuencia, el camino verdadero a seguir, especialmente cuando el mismo va en sentido diametralmente opuesto, a lo normal y acostumbrado de la sociedad en este mundo en que vivimos.
Los tres hermosos versículos que hemos citado, muy probablemente serían vistos con desaprobación, e incluso con una burla escéptica por parte de la mayoría de las personas que nos rodean, en este mundo tan materialista que nos rodea.
Para ellos, lo más sabio es amontonar dinero y riquezas, y a veces sin vacilar o preocuparse si los medios para hacerlo no son del todo lícitos.
Esto es otra forma en que queda demostrado que el camino de ese mundo, va directamente en contra del camino de Dios, Quien por Su parte, es singularmente liberal y generoso.
Se cuenta una anécdota interesante de William Morris, un precioso siervo del Señor y filántropo, que en la mitad del siglo 20 fundó las escuelas ALBA para niños pobres en la Argentina.
En más de una ocasión, personas allegadas a él y que lo apoyaban económicamente en las obras que emprendía, lo encontraban por la calle en tiempo invernal sin abrigo alguno.
La reacción era darle uno de su talla y medida para que lo vistiera y no pasase frío.
Sin embargo, a los pocos días lo veían en la calle en pleno frío y otra vez sin abrigo!
Al preguntarle por qué no llevaba el que le habían dado, en tono vacilante él les explicaba que se había encontrado con un pobre que estaba pasando mucho frío, y se había visto obligado a dárselo.
Como esto se repitió varias veces, sus amigos tomaron una determinación práctica para evitar que volviese a pasar frío. Le regalaron otro abrigo, pero con la expresa salvedad de que era solamente para él – William Morris – y que le prohibían terminantemente traspasarlo a otra persona!
Sólo así consiguieron que lo retuviese y no pasase frío!
Su himno favorito era el que comienza con las palabras “Cuando allá se pase lista,” y los méritos y beneficios de su obra generosa, noble y desinteresada fueron tales, que unos añosdespués de su deceso en la Argentina, se rodó una película sobre su vida. El título de la misma fue el de las mismas palabras:- “Cuando allá se pase lista.”
Y seguramente que en el más allá, juntamente con muchos más de su estirpe generosa y sacrificada, cuando se pase revista de los redimidos que han servido aquí abajo, en la tierra, con nobleza y desinterés, su nombre – William Morris -será pronunciado con toda claridad en los cielos, honrándoselo como uno de los grandes que pensaban generosidades, y por sus muchas generosidades ha sido exaltado.
Hemos dado esta anécdota de William Morris, en parte para poner de relieve que la generosidad no sólo abarca la esfera del dinero, sino también todo el resto de nuestra vida y actividad.
Así, hemos de darnos generosamente en amar y servir – en orar y estudiar la palabra – en cumplir con ahínco y tesón las labores que nos corresponden, y en fin en todo lo que hace a nuestra vida como fieles discípulos del Señor.

Vemos pues que en un sentido muy real, las dos cosas van totalmente de la mano.
No obstante, la esfera del dinero, con parecer algo tan materialista, nos da generalmente un índice bastante aproximado de la condición interior de cada uno.
Quien teniendo los medios necesarios, es escaso en dar al Señor, casi siempre está reflejando no tener una relación muy sana con el Señor.
Antes de dejar su trabajo seglar para dedicarse al ministerio a tiempo pleno, quien esto escribe, junto con su esposa, fue llevado a un proceso de quemar todos los puentes. Aun cuando no eran ricos, sin embargo fueron guiados a vender la vivienda que tenían, y dar el producto de la venta para la obra del Señor.
Aparte de eso, a esas alturas y con un intervalo de muy poco tiempo una ocasión de la otra, renunciaron a sus derechos él y ella, a una pequeña herencia que a cada uno le correspondía.
Así se lanzaron al ministerio como misioneros sin tener medios propios, ni apoyo o sostén de ninguna organización ni congregación, si bien fueron enviados con la aprobación y el apoyo espiritual de varias iglesias a las que estaban vinculados.
Fue en esos días que recibieron tres clara promesas del Señor:
1) Que Él mismo sería la bendita porción de ellos.
2) Que recibirían, a cambio de haberle entregado todos sus bienes, cien veces más, y
3) Que desde ese momento tendrían a su disposición las llaves de la tesorería divina para cualquier necesidad que tuviesen, se sobreentiende, dentro del ámbito de la buena voluntad del Señor.
Después de unas buenas décadas ambos pudimos dar fe, con humildad pero con mucha satisfacción, de que estas promesas han tenido un cumplimiento pleno. La segunda, en realidad ha excedido con creces las cien veces, y la tercera también se ha comprobado cabalmente, y mas todavía – como norma, el Señor siempre se ha encargado que todo lo necesario, y más también, les llegara, y generalmente por adelantado.

Cambiando el tema, es altamente aconsejable que el discípulo, si todavía no lo ha hecho, se fije la norma de diezmar.
Hay quienes lo rechazan, diciendo que fijar un porcentaje es caer en un legalismo, y que en realidad, según sean guiados, ellos puedan dar al Señor mucho más que la décima parte.
Eso está muy bien, SIEMPRE Y CUANDO LO HAGAN.
Sin embargo, se ha notado que con frecuencia todo parece quedar en palabras, y a la hora de la verdad, lo que dan es muy exiguo – bien por debajo de los diezmos.
También se sostiene que en el Nuevo Testamento, no hay ningún mandamiento sobre los diezmos. No obstante, si leemos con cuidado, encontraremos la enseñanza que ya hemos visto anteriormente, de que todos los que son de fe son hijos de Abraham, y que los tales siguen las pisadas de la fe que él tuvo.
Esas pisadas incluyen el dar los diezmos, según consta en el relato de su vida en el Antiguo, y se consigna también en el Nuevo. De donde surge con toda evidencia que ser de la simiente bendita de Abraham presupone diezmar.
Además, quienes lo practican fielmente, siempre encuentran
que el Señor responde a esa fidelidad con una provisión adecuada, y a menudo mucho más que eso – generosa y abundante.
Las palabras del Señor Jesús en Lucas 6: 38 resumen las cosas con toda claridad.
“Dad y se os dará; medida buena, apretada, remecida, rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.”

Preguntas.-
1) Indique en qué versículos dice:
a) Que los que son de fe son hijo de Abraham.
b) Que los mismos siguen las pisadas que tuvo Abraham.
c) Que Abraham dio los diezmos. (En el Antiguo Testamento y en el Nuevo)
2) ¿Cree Usted que al dar los diezmos nuestro móvil debe ser recibir más del Señor a) económicamente. b) espiritualmente; c) Ninguno de los dos. d) Ambos. ¿Sí o no? ¿Por qué?

Oración.-
Amado Señor, gracias por el gran privilegio que supone el poder trabajar para Ti. Quiero de verdad ser una persona laboriosa para Ti.
Guíame, dándome la sabiduría y el discernimiento para hacerlo en Tu voluntad. Dispón además mi corazón para que pueda hacerlo con buen ánimo, como algo hecho para Ti y no para ser visto por los demás.
Asimismo te pido Tu gracia para hacerme generoso en todas las áreas de mi vida, no retaceando esfuerzos, tiempo ni cariño para aquellos a quienes me encaminas.
Y que en la economía yo pueda dar generosamente, con sabiduría y guiado por Ti, y siempre que sea posible, con mi diestra sin que se entere mi siniestra, tal como Tú lo enseñaste.
Amén.
F I N