Capítulo 28
La gran cumbre del Moriah (II) y el Juramento (I)

Estando Abraham a punto de degollar a Isaac para ofrecerlo en holocausto, el ángel del Señor le dio voces desde el cielo, diciéndole que no lo hiciese.
“…porque ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único.” 22:12.
Así, no llegó a consumarse el sacrificio, dándose el Señor por plenamente satisfecho, al verlo totalmente dispuesto y a punto de hacerlo.
No se nos debe pasar por alto que al dirigirse a él lo hizo llamándolo por su nombre dos veces, Abraham, Abraham.
Como ya puntualizamos anteriormente, él fue el primero del grupo muy selecto de cinco, a quienes les cupo – dentro del marco de las Escrituras, se entiende – esa distinción tan especial.
Como ya dijimos, los otros cuatro fueron Jacob (Génesis 46:2), Moisés (Éxodo 3:4) Samuel (1a. de Samuel 3:10, y Saulo de Tarso (Los Hechos 9:4) en ese orden cronológico.
Inmediatamente después de haber ofrecido Abraham el carnero que estaba como sustituto, prendido en un zarzal, el ángel del Señor le habló por segunda vez desde el celo.
Por ser de la máxima importancia, transcribimos totalmente lo que le dijo.
“Por mi mismo he jurado, dice Jehová, que por cuanto esto has hecho y no me has rehusado tu hijo, tu único hijo, de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y la arena que está a la orilla del mar, y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos.”
“En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz.” (22:16-18)
En el largo hilo histórico de las Escrituras, encontramos que en no pocas veces el Señor pronunció un juramento.
Entre otras está la que ya hemos visto, en que lo hizo en cuanto Melquisedec, figura de Cristo, jurando que Su sacerdocio sería inmutable y para siempre. Salmo 110:4.
Este juramento a Abraham, está magistralmente comentado en Hebreos, en el sexto capítulo, lo que nos ayuda a comprenderlo y valorarlo con mayor amplitud.
Extraemos a continuación los principales puntos de ese comentario.
1) “Porque los hombres juran por uno mayor que ellos.” Hebreos 6:16a.
2) “Por cuanto Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mimo. 6:13.
En el orden del Nuevo Testamento, el Señor Jesús nos ha dicho a los que somos Suyos que no debemos jurar. Mateo 5:33-37.
No obstante, con anterioridad a Su venida al mundo los hombres juraban, y muchos en la actualidad lo hacen, bien desconociendo ese mandato Suyo, o deliberadamente, no aviniéndose al mismo.
Tanto los unos como los otros, han tenido y siguen teniendo como norma inamovible, hacerlo por algo o alguien mayor que ellos, lo cual les acuerda mayor solidez y credibilidad.
El autor de Hebreos nos señala con tanto acierto como algo muy significativo, que Dios, no habiendo nada ni nadie mayor que Él, juró por sí mismo.
Esto le confiere a este juramento hecho a Abraham el grado más superlativo de fiabilidad: Dios mismo, el Ser Supremo, Creador de todo el universo, se coloca a sí mismo, con Su omnipotencia formidable y eterna, como garantía absoluta de su total credibilidad
2) “…para ellos el fin de toda controversia es el juramento para confirmación.” Hebreos 6:16b.
Es decir que un juramento, hecho de forma fiel y responsable, disipa toda duda, y establece y confirma aquello que se ha jurado, como algo totalmente cierto e incuestionable.
3) “…para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta…” 6:18.
Las dos cosas inmutables, claramente señaladas por el contexto, son la promesa y el juramento en confirmación.
Aquí se nos señala de la forma más categórica y terminante, la total imposibilidad de que Dios pudiera mentir en esas dos cosas, que con toda razón se califican de inmutables: Su promesa y Su juramento.
4) Pero el análisis que hace Hebreos nos lleva a un punto mucho más allá, que nos enriquece sobremanera, al ayudanos a comprender en una magnitud mucho mayor, la proyección y el alcance del juramento.
Partiendo de la base de que fue hecho a Abraham – (6:13-15), y habiéndonos delineado los puntos anteriores que hemos comentado, ahora pasa a manifestarnos lo mucho más que estaba en el corazón de Dios al hacer ese juramento.
En realidad, es algo sorprendente, revelado por el Espíritu Santo al autor de Hebreos.
“Por lo cual, queriendo Dios mostrar más abundantemente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento, para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, tengamos un fortísimo consuelo los que hemos acudido para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.” 6:17-18.
Esto es algo que no podríamos visualizar de forma tan expresa y concreta, valiéndonos solamente del relato del Génesis.
La preciosa inspiración del Espíritu Santo recibida por el autor de Hebreos, nos hace ver mucho más lejos de lo que el relato nos consigna: con ser algo jurado a Abraham, es algo que a la vez nos llega y abarca a nosotros, hasta el día de hoy.
En efecto, se nos dice que al hacer este juramento a Abraham,pulsaba en el corazón de nuestro Dios algo muy maravilloso: mostrarnos de forma más abundante a nosotros, los herederos de la promesa, por ser hijos de Abraham, la absoluta inmutabilidad de Su consejo.
Es decir, que quería que tuviésemos una seguridad y confianza plena en ese consejo de bendición, el cual era y es algo inmutable, en los cuales era totalmente imposible que Dios mintiese.
Y al decirse en el texto “…es imposible que Dios mienta” en el subjuntivo presente en vez del pretérito – lo traslada al presente – a la actualidad – como algo que tiene plena vigencia en el hoy en que vivimos, los hijos de Abraham, muchos siglos después de haber sido dado el juramento.
Su palabra siempre ha sido veraz y totalmente fiable, pero para que no nos quepa el menor atisbo de duda, añadió a la misma Su expreso juramento. dándonos así el inamovible fundamento de dos cosas absolutamente inmutables, para así infundirnos un fortísimo consuelo, a fin de que podamos estar completamente libres de toda duda o temor.
Como para colmarnos de la mayor fe, confianza y seguridad!

Gracias Señor que nos haces ver en esto que no quieres que la menor sombra de incertidumbre o el miedo en cuanto al pasado, presente o futuro se cierna sobre nuestras almas en lo más mínimo.

Muchas gracias Padre Celestial por la maravillosa verdad de que la tremenda bendición del juramento que le hiciste a nuestro padre Abraham, no sólo nos llega por la genética, al ser hijos de él. También te has cuidado de inspirar al autor de Hebreos para hacernos comprender que ese juramento, asimismo también nos está hecho expresamente a nosotros, los que somos hijos de Abraham por la fe en Jesucristo, y que hemos acudido a ti para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros.
Y como sigue el texto de Hebreos 6: 19-20: “…la cual tenemos como como segura y firme ancla del alma, la cual penetra hasta dentro del velo.”
“Donde Jesús entró como precursor, hecho sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec.”
F I N

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